martes, 18 de agosto de 2009

El rosa y el azul


No puedo con mi genio, así que he aquí una pastillita algorítmica poética. Pastillita que sale desde lo más profundo de mi corazón que para peleando con mi razón. ¿Quién gana? Uhmm... no sé aún... la guerra no termina. La batalla a veces la gana una, pero la otra jamás se queda atrás.

Lo grandioso para mí, en esta ocasión, es que es la primera vez que le coloco el nombre tan fácil.


El rosa y el azul

Volví a la vida, pensé...
Y sí. El azul de tu corazón me entreabrió la puerta
Te quiero, susurré para que no sientas el aliento en tus ojos
Para que no cures mis heridas

Caminé en ese lindero rosa del malecón
Sola, contigo, sin ti, sin mí... con los dos
Con la sombra de lo imposible detrás
mirando mis caminos y perforándome la intensión

Pero estás ahí, inmerso en el colchón de mi corazón
en la yema de mis dedos como huella digital
latiendo en mis oídos como una buena banda sonora
en mis lapsus linguae al hablar...

Difícil situación la mía, cada día te vuelves más...
Con la vida asolapada en mis rodillas
y con el tiempo inflado en mi sonrisa
me despido, al menos por hoy, de tu vida.

***Yo sé que lo vas a leer y te va a gustar***
****Lo escribí pensando en una historia compartida (click)****


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lunes, 17 de agosto de 2009

Dime con quién hablas y te diré quién eres

Hace más de un año hablaba en un post sobre el análisis del discurso y su aplicación en la vida diaria. Pues bien, no se puede concebir al lenguaje sin la Gramática Universal (GU), ese aspecto interno y abstracto que todos nosotros poseemos y del que hacemos uso todos los días y a cada instante. Lo usamos, en el mayor de los casos, para hacer valedera una de las funciones del lenguaje: la comunicación.

Es muy fácil comunicarnos con las personas cuando manejamos un mismo código y estamos en el mismo contexto físico. Debería ser la comunicación “perfecta e ideal” que permite una interacción completa, tanto a nivel oral, gestual, visual y todo lo pragmáticamente inteligible. Digo debería porque no necesariamente es así. Muchas veces terminamos diciendo cosas que son malinterpretadas por el que escucha, pregunta acertada ¿quién comete el “error”? Pues bien, la pragmática tiene la respuesta, nuestra GU internamente formula el enunciado gramatical pero es el hablante quien decide cómo expresarlo, usando por ejemplo: la cortesía mediante una orden, una petición, entre otros. Por otro lado, nuestra receptividad y comprensión de los enunciados van a estar sujetos al contexto de la conversación, o en específicamente, del tema. Generalmente, no se evalúa la gramaticalidad de los enunciados si no lo que subyace a estos, su significado.

A partir de esta comunicación verbal y física, a la que hemos estado expuestos desde pequeños y que no es ideal, me pregunto ¿qué esperamos de la comunicación virtual? Es un hecho que esta existe. Casi toda nuestra vida está llena de ella. Pertenecemos a diferentes redes sociales que nos envuelven y hacen que cada día seamos “expertos” en este tipo de comunicación escrita, llena de íconos, de mensajes directos e indirectos. Cuando conocemos a la persona con la que hablamos, por ejemplo en el messenger o por correo electrónico, podemos imaginarlo (a) dando el mensaje oralmente. ¿Qué sucede cuando sencillamente no conoces a esa persona? ¿Sólo sigues el juego? Intentas en tu mente y quizá desde tu conveniencia, darle tono a esos mensajes perpetrados en la pantalla de tu pc, laptop, iphone, celular, etc. Pregunta para la reflexión ¿Con quién hablas: con la pantalla o con un ser humano?
Y como siempre, una pastillita algorítmica para acompañar el post!