domingo, 20 de junio de 2010

El Perú, sus lenguas y la realidad

El Perú, al igual que todos los países en el mundo, es un territorio lleno de expresiones 'culturales' diversas. Estas tradiciones pueden ser históricas, lingüísticas, literarias, entre otras que, a mi parecer, son muy ricas e importantes no solo porque soy peruana, sino sobre todo porque las estudio. Pero ¿cuántas lenguas relamente se hablan en Perú? Esta es una de esas preguntas que los lingüistas deberíamos responder con facilidad pero ERROR. No todos estamos de acuerdo en una cifra, ni siquiera en establecer cuál es una lengua y cuál una variedad ya que tenemos formación lingüística diferente que no permite llegar a un consenso. Existen estudios que nos dan aproximanciones pero estas se polarizan. El Estado no manifiesta cifras serias en los empadronamientos que realiza.

Hasta el cansancio escuchamos y decimos que tenemos un país multilingüe pero cómo llegamos a serlo. Este estado de la realidad no es más que el resultado de desplazamientos y superposiciones de lenguas relacionadas muy estrechamente a la política y religión. Debemos enfrentarnos a esta realidad diferenciando la funcionalidad de las lenguas, no todas ellas cumplen el mismo rol en un determinado territorio. Con esto no pretendo decir que una lengua es más importante que otra, simplemente que estas se usan para fines establecidos en la sociedad o comunidad donde exista más de una lengua. Recordemos que existen relaciones de poder que se establecen teniendo como actores a los mismos hablantes en relación con los organismos o instituciones a los que se sienten (o ven) ligados.

¿Cuál es la solución, entonces? ¿Cómo llegar a establecer, por ejemplo, una educación 'igualitaria'? Qué utópico es pensar que se puede llegar a eso. El sistema pólítico en el que se desarrolla el Perú no lo permite. En ninguna parte del mundo existe este tipo de igualdad. Las lenguas, sencillamente, son vistas y usadas como instrumentos de poder y eso lo saben estos actores que mencioné lineas arriba. Conscientemente o no, seguimos teniendo la misma visión de las cosas. Por eso hemos vivido momentos de tensión como el caso reciente de Bagua, que ya se olvida con otras 'noticias'. Los medios de comunicación ayudan a que suceda, todos están parcializados con el Gobierno de turno.

  Imagen: El Polvorín.

El Estado debería ser capaz de hacer un estudio exhaustivo en todo el territorio para tener un aproximado general, pero eso implica tener un presupuesto gordo para gastar y que no se asumirá ni en los próximos 10 años. Si lo vemos de otro punto de vista, no lo hará ni en 20 años porque políticamente no es conveniente.
La pregunta sigue suelta ¿qué hacer ante esta realidad? No podemos seguir tapándonos los ojos, volveremos a vivir más situaciones como las de Bagua que no benefician a nadie y que más bien nos demuestra que existe una ruptura entre el gorbierno y las naciones que existen dentro del país. No pretendamos que todos tengamos los mismos sentimientos hacia los mismos símbolos o tradiciones o lenguas.