miércoles, 10 de febrero de 2010

Por un lenguaje no sexista

Mi rostro es una máscara
a la que ordeno no decir nada
de los frágiles sentimientos
que se ocultan en mi alma.
Poema Mohawk.




La lengua, inocente del uso que le dan sus hablantes, refleja la concepción de una sociedad, es decir que mediante esta expresamos la realidad de nuestra cultura. Nosotros, los castellanohablantes, hemos hecho de la lengua española una lengua sexista y no lo digo sólo por mi hermosa condición de ser mujer. No se trata tampoco de ser machistas o feministas. Pero, aceptémoslo, el español tiene expresiones que nos excluye, que hace difícil que nos reconozcan en el ámbito personal, colectivo o laboral; incluso, en broma o no, nos asignan valores peyorativos (que conocemos y está demás mencionar).

Argumento lo anterior con fundamento. Somos lo demasiado inteligentes como para englobar en una expresión ambos sexos. Por ejemplo, por qué usamos el término "los niños" para hacer referencia a varones y mujeres entre 3 y 6 años, cuando podemos usar la expresión genérica que engloba a los dos sexos, "la niñez". 

No es curioso que este uso "machista" sea común tanto en mujeres como en varones pues es una cuestión cultural. Fueron los varones los primeros en hacer casi todo, pues antiguamente ellos tenían el "derecho" de ser educados, mientras que nosotras éramos preparadas para labores domésticas. Injusto pero real. Hoy, 2010, y por lo menos desde 1956, año que se le dio el voto a la mujer, las cosas han ido cambiando progresivamente.

Hice una mini e improvisada encuesta oral a algunas mujeres de mi entorno y muchas de ellas, dicen no sentirse discriminadas cuando alguien dice, por ejemplo, "los profesores" para hacer referencia a varones y mujeres, pues ya están acostumbradas a que las llamen así. Pero a mi parecer es injusto podemos decir "la plana docente". No se trata de buscarle tres pies al gato, ni de rebuscar ejemplos. También, pregunté a algunos varones: "Si te encuentras en un grupo mixto y con más cantidad de chicas, ¿qué sentirías si hacen referencia a la mayoría y a ti sólo te incluyen en la expresión "chicas"? Muchos varones escandalizados, otros risueños, otros indiferentes llegaron a una sola respuesta: No pues.  


A pesar de que muchas de las profesiones y oficios, ya han respetado el género en el nombre pues ya tenemos abogadas doctoras, ingenieras, arquitectas, maestras, etc. pero aún falta mucho camino por recorrer.

Mujeres, seamos un poco más conscientes de nuestro lenguaje, de cómo nos expresamos de y hacia nosotras mismas.

Varones, sabemos que no somos iguales ni física ni fisiológicamente, pero intelectualmente sí.   

domingo, 7 de febrero de 2010

El mundo del lector




Todos nos enfrentamos siempre a un texto. Algunos los buscamos por necesidad, otros por puro gusto. Otros llegan a nosotros por obligación, de casualidad, por recomendación, por "n" causas pero, como sociedad y cultura letrada, somos lectores por naturaleza. La lectura no discrimina, no importa la edad, el sexo, la religión, etc. 

Daniel Pennac, escritor francés, sacó a la luz el libro "Como una novela". Este es un ensayo en el que se habla sobre el placer principal de la lectura y en el que se reafirma algo muy cierto: Si quieres formar nuevos lectores, no debes imponerles lecturas aburridas, sino fomentarles el amor hacia esta con textos que sean del agrado de ellos.

A veces, muchos de nosotros, tenemos la idea equivocada de que el leer sólo hace referencia a los textos científicos, novelas literarias, lecturas obligadas de algún curso de la Universidad, Instituto, etc. pero no tomamos en cuenta que el leer significa "repasar un escrito". Escrito que puede ser cualquiera, desde una revista, un cómic, un diario, un poema, un cuento, una tesis o cualquier agrupación de palabras con sentido que formen un texto. 

Pennac, en la novela que ya mencioné y que acabo de terminar de leer, resuelve algunos derechos imprescriptibles del lector. Aquí los cito para que se encuentren en ellos.

1. El derecho a no leer.
2. El derecho a saltarnos las páginas.
3. El derecho a no terminar un libro.
4. El derecho a releer.
5. El derecho a leer cualquier cosa.
6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual).
7. El derecho a leer en cualquier sitio.
8. El derecho a hojear.
9. El derecho a leer en voz alta.
10. El derecho a callarnos.

De seguro podremos encontrar muchos más derechos, pero como siempre digo... Pase lo que pase, no dejes de leer ni de quererlo hacer.