sábado, 4 de octubre de 2008

La teoría de la definiciones


Al hablar de esta teoría entramos al campo de la semántica, por eso no podemos dejar de decir que todo signo lingüístico tiene dos caras, el significante o parte material del signo y el significado o imagen mental que sugiere el significante. Aún así es necesario añadir un nuevo elemento: el referente o elemento real, existente, al que se refieren tanto significado como significante. Por tanto, no es lo mismo la palabra que designa un referente que el referente mismo.
Según la "Teoría de las definiciones" para dar el significado de las expresiones lingüísticas deberíamos establecer definiciones de los significados de las palabras, y cuando se empieza esta tarea encontramos tres desafíos en particular que parecen ser muy difíciles para esta teoría.

1. El problema de la circularidad: ¿Cómo podemos establecer el significado de una palabra, sino mediante otras palabras, ya sea en la misma lengua o en otra? Este es un problema conel que se encuentran quienes escriben diccionarios: por ejemplo si buscamos una palabra como pavo en el diccionario español monolingüe, encontramos una definición como "ave gallinacea oriunda de América, grande, de plumaje nrego verdoso, con risos cobrizos, cabeza desnuda cubierta de una cresta erectil". Para entender esto, tenemos que entender las palabras en la definición. De acuerdo con el objetivo de esta teoría, se tiene que describir también los significados de estas palabras, comenzando por ave. La definición de esta palabra podría ser "animal vertebrado, ovíparo, de respiración pulmonar y sangre caliente, pico corneo, cuerpo cubierto de pulmas y con dos patas y dos alas". En la medida en que esta definición también está formada de palabras, tenemos que dar el significado, por ejemplo, de pico y así sucesivamente.
Si las definiciones del significado de las àlabras están dadas por las palabras, el proceso no puede terminar nunca. ¿Podemos salir alguna vez fuera del lenguaje para describirlo, o estamos involucrados para siempre en definicones circulares?

2. El saber lingüístico y saber enciclopédico: ¿Cómo aseguramos de que nuestras definiciones del significado de las palabras son exactas? Si preguntamos dónde existen los significados de las palabras, la respuesta debe ser en las mentes de los hablantes antivos de la lengua, por tanto, el significado es un tipo de saber. Esto plantea diversas preguntas, por ejemplo: ¿existe alguna diferencia entre este tipo de saber y otros tipo de saber que poseen las personas? En particular, ¿podemos hacer una distinción entre saber lingüístico ( acerca del significado de las palabras) y el saber enciclopédico (a cerca de cómo es el mundo)?
Por ejemplo, si yo creo que la ballena es un pez y tú crees que es un mamífero tienen nuestras palabras un significado diferente, cuando ambos utilizamos el nombre "ballena"?
Presumiblemente tú vas a entenderme si digo: Soñó que era tragado por una ballena.
Pero hay otro aspecto de este problema ¿qué debemos hacer si descubrimos que los hablantes de una lengua difieren en su comprensión de lo que significa una palabra? ¿El saber de quién debemos escoger como nuestro significado?
Podremos evitar la decisión seleccionando únicamente a un hablante y limitando nuestra descripción semántica a un idiolecto. Otra estrategia para resolver este problema podría ser identificar expertos y utilizar su saber, aunque esto podría hacer que la semántica sea equivalente a la totalidad de las ciencias pues nos alejaríamos de los hablantes ordinarios. Ignora además el hecho de nosotros parecemos entendernos al hablar sin usar diccionarios de este tipo.

3. La contribución del contexto al significado: Un tercer tipo de desafío al que nos enfrentamos surge al analizar lo que las locuciones particulares significan en un contexto. Por ejemplo, si alguien nos dice "ustedes tienen un clima maravilloso aquí en Lima", lo interpretaremos de manera diferente en un día soleado y sin nubes que un dái gris en el que está lloviznando. De modo similar, estoy caliente (con fiebre/ colérico), se está haciendo tarde (vámonos).
El problema aquí es que si los rasgos del contexto son parte del significado de una locución, entonces ¿cómo podemos incluirlos en nuestras definiciones? Para empezar, el número de situaciones posibles, y por ello de interpretaciones no es enorme, sino infinito. Por tanto, no parece probable que podamos incluir toda la información relevante dentro de nuestras definiciones.

Estos tres puntos, muestran que esta Teoría es demasiado simple para hacer el trabajo que queremos. El análisis semántico debe ser más complicado que asignar definiciones a las expresiones lingüísticas.